
Recupera el metal
sin empezar desde cero.
Olvídate de lijar durante horas hasta llegar al metal desnudo. Retira el óxido suelto, limpia la superficie y aplica directamente sobre la zona oxidada.
El producto actúa sobre el óxido existente, puedes poner primer o pintar encima para un acabo parejo.
De óxido activo a una capa negra protectora.
Se aplica directamente sobre el metal oxidado en color blanco lechoso. A medida que actúa y seca, comienza la transformación.
El resultado es una capa negra que ayuda a aislar el metal del aire y la humedad.
Del óxido expuesto a una superficie negra y protegida.
La transformación ocurre directamente sobre el metal oxidado, convirtiendo la corrosión existente en una capa negra estable.
Recupera superficies deterioradas sin tener que eliminar completamente el óxido antes de comenzar.
El tono final puede variar según el nivel de oxidación y el estado del metal. En superficies muy oxidadas o irregulares puede requerirse una segunda aplicación para conseguir un acabado más parejo.
Aplícalo en distintas zonas
El óxido también aparece en uniones, soportes, zonas inferiores y estructuras expuestas a humedad y desgaste. Trátalo directamente antes de que la corrosión siga avanzando.
Así de simple se aplica
No necesitas eliminar todo el óxido. Prepara la superficie, aplica el producto y deja que actúe.
Limpiar la superficie
Retira el óxido suelto, polvo, grasa y residuos. No es necesario dejar el metal completamente desnudo.
Mezclar antes de usar
Mezcla bien el contenido hasta conseguir una consistencia homogénea antes de comenzar.
Aplicar una capa uniforme
Distribuye directamente sobre el metal oxidado utilizando brocha o rodillo.
Dejar secar
Deja actuar aproximadamente 24 horas. En zonas con oxidación severa, puedes aplicar una segunda capa.
Todo lo necesario para tratar el óxido.
Rendimiento variable: depende del nivel de oxidación, estado de la superficie y espesor aplicado.